1 Μαρτίου 2011

CON EL PODER DE LISÍSTRATA



CON EL PODER DE LISÍSTRATA

Invocando el poder de Lisístrata
hago escarnio de los asalariados de la guerra
para defender a mi Atenas de Esparta.

Convoco a la mujer de delantal
la de tacones
la doméstica y la reina
la obrera y la madre
la joven y la anciana
a todas llamo
a desertar de las camas de sus amados
hasta que todos regresen de la guerra
y se nieguen a ofrecer sus vidas
para que unos pocos sobrevivan
con más riqueza de la que pueden usar
si vivieran diez mil vidas.

Con el mismo poder de Lisístrata,
se los juro,
terminaremos con las guerras
y los poderosos de turno
caerán de su caballo con todo y sus morrales.
No más madres con niños heridos en sus brazos
ni piernas amputadas con espadas
ni hombres muertos en ajenas batallas.

Mandaré a las cabezas de faunos
a morder la soledad
al ayuno sexual
y no más carneros desollados
ni familias a la espera
desplazadas por la guerra.

Por el poder que tuvo Lisístrata
todos los ejércitos
se detendrán en seco
vencidos por el aire
que enfurecido llama
a la verdadera paloma de la paz.

Consuelo Hernández (Colombia, 1952- )

1 Φεβρουαρίου 2011

ANTÍNOO HERIDO



ANTÍNOO HERIDO

También es posible que esos ardidos buscadores
de belleza, acechadores del minuto hermoso de la juventud,
también es posible que ellos no sepan amar, sin más.
La infancia, siempre. Un oscuro, herido daño primordial,
cierto, pero (incapaces de darse, egoístas, medrosos,
íntimamente cubiertos de sangre) no saben amar...
Buscan entonces con sed la gloria adolescente del
leopardo, el muchacho de Maratón, el dorio atleta suave
como los rubios aqueos, u oscuro como los coptos
que servían vino y miel... Noche tras noche, la búsqueda
no cesa y el Todo se desmiga en multitud...
¡Con lo hermoso que es compartir la vida en amor,
ver dormir, cansado del amor, a tu buen amigo feliz!.
¡Desdichados estetas, agonizantes mendigos de una luz!

Antonio Luis de Villena (España, 1951- )

1 Ιανουαρίου 2011

LOS ARCHIVOS GRIEGOS



LOS ARCHIVOS HGRIEGOS

Me he preguntado muchas veces por qué llevo Grecia en el alma
y cuánta gente guarda una Grecia atesorada en su interior
si es asunto de soñadores o también de los ferroviarios
si es algo propio de poetas
(por ejemplo de Sebastián o la Jonia de su cabeza)
o también los músicos.

¿Y qué pasa con los notarios? ¿Tienen sus Grecias escondidas
entre las pilas de legajos como un blanco secreto azul?
¿Tienen sus Grecias los franceses?
¿Y qué me decís de la monjas?

Yo guardo mi Grecia soñada fundida con la que aprendí
contemplando sus olivares como mantos desde la altura.

Blanca Andreu (España, 1959- )

1 Δεκεμβρίου 2010

PALABRAS DE LA GRIEGA



PALABRAS DE LA GRIEGA

No me guardes en tu imaginación.
No me pienses.
Tus ojos están llenos de espléndida ponzoña.
No me mires.
Que mi saliva te inunde la garganta.
No me asfixies.
Deja de agusanar mi mente confundida.
No me pudras.
Guarda mis incisivos en una caja de plata
pero no te arrodilles ante sus resplandores.
No me reces.
Que mis ropajes no sirvan de velamen
a los navíos sin patria.
No me rasgues.
Que mis coágulos no vivan en tus uñas
ni en los nudillos que derriban templos.
No me maldigas.
En la herida la sal halle su suerte.

Francisco Hernández (México, 1942 - )

1 Νοεμβρίου 2010

KOLYMBOSAI O LAS NADADORAS



KOLYMBOSAI O LAS NADADORAS

Termas desmoronadas
cerca del mar. La huella anaranjada
y mineral de aguas milenarias
al fondo del estanque, sobre losas y líquenes.
Cualidad de blandura semejante
en el tiempo, la hiedra espesa, el mar,
la historia erguida, el cuerpo. Balnearios
con aguas incansablemente mágicas
y pasadas de moda. En los lechos de piedra,
junto a piscinas rotas
tenderme, tenderme boca arriba, el indolente
racimo de uvas negras rozándome los labios
como a Greta, la gloria del amor
medido desde dentro
-su membrana de luz, su cauce oscuro,
su arquitectura extraña de termas laberínticas.

(Aurora Luque, España, 1962 - )

1 Οκτωβρίου 2010

EN ATENAS



EN ATENAS

¿Por qué la mano lenta sobre el tambor pulido
desta columna rota, tórridamente va?
Es la misma caricia con cierto aire de olvido
que deslizó sus dedos sobre Chi-Chen-Itzá.

Y hay un viaje remoto que a un altar dividido
dio su gozo y su espuma, sus esperanzas da.
Y hay un retorno antiguo hacia un nuevo sentido
del Sol que abrió las cifras de Grecia y Yucatán.

Doré ritmos que a veces suelo olvidar. Y echado
sobre los dulces tréboles al pie del Partenón,
pongo a danzar los lápices. Y el verso nace atado

a una columna rota y a un gran muro labrado.
Porque a un noble temblor la luz ha desbordado
la mano silenciosa que rige el corazón.

Carlos Pellicer (México, 16/1/1897-16/2/1977)
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